Juventud Dominicana: No Te Están Excluyendo, Estás Renunciando.

Por: Asiaraf Serulle

“El respeto nos guía, el trabajo en equipo nos impulsa, el liderazgo nos define.”

En este 31 de enero, Día Nacional de la Juventud, escribo estas líneas no como un discurso más, sino como una reflexión necesaria. No para señalar, sino para despertar. No para criticar desde fuera, sino para invitar a participar. Porque el futuro de la República Dominicana no se construye con indiferencia, sino con compromiso.

Hay una verdad incómoda que casi nadie se atreve a decirle de frente a la juventud dominicana: muchos de los problemas que hoy criticamos no existen solo por malos liderazgos, sino porque demasiados de nosotros hemos decidido no participar.

Durante años repetimos que “la política no sirve”, que “todos son iguales” o que “nada va a cambiar”. Pero mientras decimos eso, otros siguen decidiendo cómo se reparten los recursos, qué leyes se aprueban, cuánto cuesta vivir y qué oportunidades tendremos.

El sistema no se cae porque lo critiques.

Se mantiene cuando lo abandonas.

Aquí va la pregunta incómoda:

¿De verdad nos están usando, o estamos dejando que nos usen porque es más cómodo no involucrarnos?

No participar también es una decisión. Y casi siempre beneficia a quienes saben que una juventud cansada, distraída y desconectada es más fácil de manejar que una juventud informada, presente y exigente.

Muchos creen que votar cada cuatro años es suficiente. No lo es. El voto sin seguimiento, sin presión y sin fiscalización es un cheque en blanco. Y quien entrega cheques en blanco no puede luego sorprenderse cuando el resultado no lo representa.

La política no es solo de quienes aspiran a cargos. Es de quienes preguntan. De quienes exigen. De quienes se organizan. De quienes participan en su comunidad y no desaparecen después de las elecciones.

Cuando la juventud renuncia a esos espacios, otros los ocupan sin resistencia. Y entonces se repite el ciclo: frustración, queja, distancia y más poder concentrado en pocas manos.

La manipulación no empieza con un regalo ni con una promesa.

Empieza cuando el joven dice:

“Eso no es conmigo”.

Ahí es cuando otros deciden por él qué educación tendrá, qué empleo encontrará, cuánto costará vivir y qué tan seguro será su entorno.

Este no es un discurso cómodo ni romántico.

Es una advertencia directa.

La democracia no cambia con indignación ocasional.

Cambia con presión constante.

Ser un joven activo no exige micrófono, fama ni candidatura. 

Exige carácter. Exige informarse. Exige tiempo. Exige incomodar. Exige responsabilidad.

La juventud dominicana tiene fuerza, número y talento.

Lo que falta no es capacidad.

Es decisión.

Decisión de dejar de mirar desde fuera.

Decisión de dejar de ceder espacios.

Decisión de asumir que, si no participamos, también somos parte del problema.

No queremos una política perfecta.

Queremos una política honesta.

No queremos promesas eternas.

Queremos decisiones valientes.

Este país no va a cambiar cuando los jóvenes se cansen de la política.

Va a cambiar cuando se cansen de no participar.

EL EXPLORADOR DIGITAL
EL EXPLORADOR DIGITAL