Las guerras lejanas terminan golpeando a los países que no se preparan. Por eso República Dominicana debe actuar desde ahora.

La guerra en Irán y la necesidad de prepararnos desde ahora

Por Asiaraf Serulle

Abogado. Articulista de Política con Propósito.

Cuando estalla una guerra en una región del mundo, muchos piensan que eso queda lejos y que no nos afecta. Pero la realidad es diferente. Las guerras modernas impactan la economía global y los países pequeños, como la República Dominicana, casi siempre sienten los efectos con más fuerza.

La guerra en Irán y la creciente tensión en el Medio Oriente deben llamarnos a la reflexión. No se trata de alarmismo, sino de previsión. Nuestro país depende en gran medida de lo que compramos afuera: petróleo, fertilizantes, medicamentos, alimentos y muchos de los productos que usamos todos los días. Cuando hay guerra, esas cosas suben de precio o se vuelven más difíciles de conseguir.

Lo primero que normalmente sube es el petróleo. Si el petróleo aumenta, aumenta el combustible, sube el transporte, sube la electricidad y, al final, sube todo. Por eso es importante que el gobierno dominicano piense desde ahora en cómo asegurar suficiente combustible para el país y para nuestras plantas generadoras de energía, como Punta Catalina, que son claves para mantener el sistema eléctrico funcionando.

Otro problema que suele venir con las guerras es el aumento del costo del transporte marítimo. Cuando los barcos tardan más o las rutas se vuelven inseguras, el flete se encarece. Eso significa que los productos importados llegan más caros al país. Y como nosotros importamos una gran parte de lo que consumimos, eso se refleja rápidamente en los precios de los alimentos, las medicinas y muchos otros productos básicos.

Pero más allá de las medidas inmediatas, hay algo que como país debemos fortalecer: nuestra capacidad de producir lo que consumimos. La República Dominicana tiene tierras fértiles y gente trabajadora en el campo. Si apoyamos más la agricultura, si ayudamos a nuestros productores y si impulsamos la producción nacional, tendremos una base más fuerte para enfrentar cualquier crisis internacional.

También debemos pensar en los insumos agrícolas, como los fertilizantes, que hoy dependemos casi totalmente de importaciones. Buscar alternativas, fomentar la producción local o asegurar reservas estratégicas puede marcar la diferencia en momentos difíciles.

Las crisis mundiales siempre terminan afectando a los países que no se preparan. Por eso lo más inteligente es actuar antes de que los problemas lleguen. No esperar a que suba el dólar, a que suban los alimentos o a que el combustible se vuelva escaso.

“Un país que fortalece su energía y su campo está mejor preparado para enfrentar cualquier crisis mundial.”

Prepararse no es pesimismo; es responsabilidad.

Hoy muchas familias dominicanas ya sienten el peso del costo de la vida. Por eso anticiparnos a una crisis internacional no es un lujo, es una necesidad para evitar que las dificultades se hagan aún más grandes.

Si el mundo entra en un período de mayor inestabilidad, la República Dominicana debe

adelantarse a los acontecimientos. Garantizar energía, fortalecer el campo y asegurar los productos esenciales es una tarea que debemos comenzar desde ahora.

Porque cuando un país se prepara a tiempo, las crisis se enfrentan con más fuerza y con menos sufrimiento para su gente.

La mejor forma de enfrentar las crisis es anticipándose a ellas. Prepararnos hoy es proteger el futuro del país.



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