Según relató su prima, Ámbar Sánchez, la familia fue contactada por el personal del centro indicándoles que la paciente se había complicado. Sin embargo, al llegar al lugar, les informaron que ya había fallecido, sin ofrecer explicaciones claras sobre lo ocurrido.
A esta situación se suma un elemento que ha generado aún más preocupación: en las afueras del establecimiento se observa un letrero borroso que, aparentemente, indicaría que el centro habría sido cerrado previamente por el Ministerio de Salud Pública, lo que levanta interrogantes sobre las condiciones en que operaba.
Por su parte, el padre de la víctima, José Eduardo Hernández, denunció que durante la mañana y parte del mediodía el centro solicitaba con urgencia donaciones de sangre y dinero, mientras —según presume— su hija ya habría fallecido.
“Nos estaban pidiendo sangre y dinero, y aparentemente ya ella había perdido la vida. Eso es algo muy grave que tiene que investigarse”, expresó el padre, quien aseguró que esperará los resultados de la autopsia para esclarecer lo ocurrido y llevar el caso hasta las últimas consecuencias.
Los familiares insisten en que no han recibido información precisa sobre si se aplicaron los protocolos médicos adecuados, si se intentó reanimar a la paciente o cuáles fueron las causas reales del deceso.
Hasta el momento, las autoridades de salud y organismos correspondientes han iniciado las investigaciones, mientras el caso permanece en desarrollo.
La familia, en medio del dolor, exige transparencia, respuestas y justicia.
Supuestamente el dueño de la clínica estética es el Dr Oscar Polanco Reincidente en casos similares a éstos.


